The Transporter: En Busca del Desblosor Perdido

The Transporter: En Busca del Desblosor Perdido

En esta última entrega, Jerome Hanks vuelve a interpretar a un Jerónimo Gutierrez que harto de no poder utilizar su antigua motocicleta estilo Harley y tampoco la de Jambo (espectacular interpretación de un quintapléjico de Jambo Jones) por su trágico accidente en El Desblosor 2: La Venganza decide obtener el carnet de vehículos pesados para no volver a tener sobresaltos y se apuesta con sus amigos que se lo sacará sin que se le derrame el cubata.

El problema surge cuando la malvada Elena Ladepazo (de la primeriza Helen Wohod) se entera de que Jerónimo no se ha apuntado a la autoescuela de su padre, con lo que adquiere en el mercado negro de los viernes un pequeño arsenal football club y una vez aliada con Thierry Henry se lanza a la persecución de Jerónimo, cruzándose cuando Jerónimo entra a calles a su derecha y disparándole a las ruedas cuando gira a la izquierda.

En un primer final ideado por los directores -que no he dicho quienes son pero pueden ser por ejemplo Without S y el propio Hanks- Jerónimo se encuentra cara a cara con Elena, a quien un desliz en el sistema legislativo le ha permitido convertirse en examinadora de la noche a la mañana. En una escena de lucha bajo una lluvia a raudales que claramente está inspirada en el final de Matrix Revolutions Jerónimo derrama su cubata en una curva cerrada intentando adelantar por dentro al monoplaza de Kimmy, con lo cual pierde su apuesta y abandona el camión para acostarse por fin desde aquella noche en la que prometió todo el rollo del carnet.

Como este fin no dejaba a nadie contento, porque era una puta mierda, en el DVD que saldrá editado para Reyes se incluye el final alternativo del director, donde Jerónimo en lugar de perder el aliento se da cuenta de que aún le quedan los hielos del cubata, con lo que decide enchufar el encendedor para derretir los hielos y seguir teniendo cubata. Los guionistas me están diciendo que hacía mucho frío y por eso no se habían descongelado los hielos.

De cualquier modo, Jerónimo descubre horrorizado que el encendedor no puede funcionar porque al camión de las prácticas se le había ido el desblosor, por lo que comienza una carrera contra reloj para evitar que el frío reinante congele las gotas de cubata que quedan en el vaso y pierda la apuesta.

En su apoteósica carrera se lleva por delante las estúpidas y horrendas estatuas del medio de las glorietas, a concejales de urbanismo corruptos, lesiona de por vida a Thierry justo después de que el Real Madrid consiga por fin su fichaje, le mancha de barro y aceite del que no se van a Elena su último traje fashion y llega al fin a los Gutierrez, que le cambian las ruedas que Elena le había reventado hacía 2 semanas.

Con las ruedas nuevas y 4 bollitos de crema Jerónimo sale disparado hasta la gasolinera para repostar. 12 segundos y medio. Un promedio de 56 vueltas calcula la organización. ¿Lleva ruedas nuevas? Si, si si Antonio, ha cambiado ruedas otra vez. Con mayor adherencia gracias a las nuevas ruedas y a la carga de combustible Jerónimo lanza su imparable camión contra un almacén cualquiera de repuestos mecánicos y para sorpresa de público y crítica, el imparable camión se para al estamparse contra una pared, hostión claramente intencionado por parte de Jerónimo que espera sin duda que entre el estropicio causado algún desblosor de repuesto salga disparado y vaya a parar justo a la puerta del camión para bajarse, sacarlo de la caja y ponerlo. Y curiosamente y contra todo pronóstico, eso mismo es lo que pasa porque a los guionistas no se les ocurre nada mejor.

Y así por fin Jerónimo calienta los hielos del cubata. A todo esto Elena está hasta los cojones y quiere cambiarse la ropa ya, así que aprueba a Jerónimo y todo el mundo feliz.